Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
Un proyecto global recibió 1076 historias sobre comida a través de plataformas digitales, provenientes de países como China, Francia, Japón, Países Bajos, Singapur, Malasia, Estados Unidos, Canadá, Pakistán e India. De estas, 88 historias fueron archivadas y 67 publicadas en el sitio web del proyecto y en redes sociales, generando más de 2,5 millones de interacciones en línea.
Los relatos demuestran que la herencia culinaria se conserva no solo en las recetas, sino también en las prácticas cotidianas, el compartir la comida y el evocar recuerdos. Algunas entradas documentan técnicas con precisión, mientras que otras son memorias que reflejan la migración, el duelo, el reencuentro y la resiliencia.
Un tema recurrente es la comida como lenguaje de afecto. Muchos relatos describen familias que no expresan su cariño abiertamente, pero lo demuestran preparando los platos favoritos de cada uno. Una participante de Gansu compartió cómo su madre le enviaba costillas congeladas desde más de 1500 kilómetros de distancia, sin preguntarle directamente por su bienestar, sino siempre si se las había comido.