Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

La actividad humana es la principal causa de la mayoría de los incendios forestales en Europa; sin embargo, su propagación, velocidad e intensidad están fuertemente influenciadas por las condiciones más cálidas y secas vinculadas al cambio climático y al cambio en el uso de la tierra, según informes de la ONU.

En 2026, más de 600 000 hectáreas se quemaron en los países de la Unión Europea durante los primeros ocho meses. Esta cifra es inferior a la de 2025 —que sigue siendo el peor año registrado—, pero supera con creces el promedio de los últimos 20 años, que ronda las 280 000 hectáreas. Ante estas cifras, los organismos de la ONU recalcan la importancia de prepararse para los incendios forestales.

Países tradicionalmente propensos a los incendios forestales, como Francia y España, siguen enfrentándose a riesgos, pero la sequía inusual está incrementando la amenaza en Europa Occidental y Central, incluyendo el Reino Unido y el sur de Escandinavia. El fenómeno climático de El Niño, en desarrollo, podría agravar estos riesgos al influir en las temperaturas y las precipitaciones, aumentando la probabilidad de fenómenos climáticos extremos.

Un incendio forestal en las montañas Cairngorms de Escocia a mediados de julio puso de manifiesto estos desafíos. Si bien la zona ya había sufrido incendios anteriormente, las condiciones excepcionalmente secas permitieron que el fuego penetrara en las capas de turba, provocando focos de calor persistentes y rebrotes que complicaron su contención. Se desplegaron más de 500 bomberos y apoyo aéreo, y se utilizaron excavadoras para crear cortafuegos. Los fuertes vientos empujaron el fuego hacia el pueblo de Nethy Bridge, lo que obligó a la evacuación de muchos de sus 600 habitantes y a la declaración de incidente grave por parte de la Policía de Escocia. Las labores de extinción se prolongaron durante más de un mes antes de que se retiraran los equipos.

Los organismos de la ONU siguen prestando apoyo a los países europeos a medida que aumentan los riesgos de incendios forestales y se extienden a regiones históricamente menos afectadas, haciendo hincapié en la necesidad de una mayor preparación y adaptación a los cambios provocados por el clima.

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