Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
Tras el acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás de octubre de 2025, se estableció la "línea amarilla", que divide Gaza en dos zonas: una occidental donde vive la mayoría de los palestinos y una oriental bajo control militar israelí. Inicialmente, se asignó aproximadamente el 47% del territorio de Gaza a los palestinos, pero las fuerzas israelíes han empujado la línea hacia el interior, confinando ahora a los palestinos a menos del 40% de la superficie de Gaza, según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).
El avance de la frontera ha provocado repetidos desplazamientos de muchos palestinos que viven cerca de la línea. Los residentes de barrios como Zeitoun, Al-Tuffah y Al Zaytoun, en el este de la ciudad de Gaza, informan de ciclos de reubicación forzosa cada pocos meses, dejando a menudo atrás sus pertenencias. Un residente señaló la angustia que provocan los constantes traslados y el impacto de las pérdidas sufridas en conflictos anteriores.
Casi 2,1 millones de personas —prácticamente toda la población de Gaza— se encuentran desplazadas dentro de los límites de la línea amarilla, y muchas permanecen en estas zonas por falta de alternativas. La incertidumbre y la constante amenaza de tener que huir de nuevo son realidades cotidianas para estas familias.
La ONU también informa de dificultades para identificar lugares más seguros para los campamentos de personas desplazadas, ya que gran parte del terreno apto se encuentra en zonas prohibidas o restringidas más allá de la línea amarilla. Aproximadamente el 94 % de la población de Gaza, es decir, 1,98 millones de personas, necesitan refugio y asistencia no alimentaria. Además, el 84 % de las familias viven en condiciones que ofrecen una protección inadecuada contra las inclemencias del tiempo, como tiendas de campaña o refugios insuficientes.