Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
El duelo es una respuesta natural a la pérdida de alguien o algo profundamente significativo, como la muerte o cambios importantes en la vida, y afecta a las personas tanto emocional como físicamente. Los investigadores destacan que el duelo no se experimenta de manera uniforme ni lineal, sino que varía ampliamente entre las personas. Las respuestas pueden incluir tristeza, ira, insensibilidad, inquietud o culpa, sin un plazo fijo para la recuperación, según expertos como la Dra. Wendy Lichtenthal y la Dra. Sarah Stahl.
La investigación de Lichtenthal sobre la terapia de duelo centrada en el significado, particularmente con padres que han perdido un hijo, indica que la terapia puede ayudar a las personas a modificar los significados que asocian con el duelo y la pérdida, fortaleciendo su sentido de propósito en la vida y su conexión con el difunto. Este enfoque se centra en la coexistencia con el duelo en lugar de seguir adelante, buscando maneras de mantenerse activos en la vida mientras se conservan los vínculos con los seres queridos que han fallecido.
El duelo también se manifiesta físicamente, causando síntomas como dolores de cabeza, pérdida de apetito, fatiga, mareos y dificultades para dormir. Los adultos mayores que pierden a su cónyuge pueden enfrentar desafíos adicionales debido a problemas de salud y aislamiento social, lo que puede intensificar el duelo. El estudio de Stahl sobre adultos mayores utilizó un programa en línea con controles digitales diarios y asesoramiento de salud para reconstruir rutinas de sueño, alimentación y actividad física, lo que resultó en mejoras en los síntomas de depresión y ansiedad a pesar de la falta de contacto presencial.