Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
Una alimentación saludable se basa en alimentos integrales y ricos en nutrientes, priorizando proteínas, lácteos sin azúcares añadidos, verduras, frutas, grasas saludables y cereales integrales, según el CDC.
Las proteínas pueden provenir de huevos, aves, mariscos, carne roja, frijoles, guisantes, lentejas, legumbres, nueces, semillas y soja. Se recomienda incluir variedad de colores en el plato para aportar vitaminas, fibra y minerales, como frutas (naranjas, tomates) y verduras de hojas oscuras, además de hierbas frescas.
El CDC indica que limitar los azúcares añadidos es fundamental, ya que su consumo excesivo aumenta el riesgo de sobrepeso, diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas. Estos azúcares incluyen azúcar de caña, jarabe de maíz, dextrosa y fructosa, presentes en bebidas y alimentos procesados.
Para reducir el consumo de azúcares añadidos, se aconseja beber agua en lugar de bebidas azucaradas, agregar frutas frescas para dar sabor a los alimentos, evitar bocadillos azucarados y revisar las etiquetas para elegir opciones sin azúcares añadidos.