Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

El 4 de marzo de 2026, la UNESCO y el Grupo de Trabajo Internacional sobre Docentes para la Educación 2030 convocaron a educadores y responsables políticos para debatir cómo reconocer y apoyar mejor a los docentes refugiados ante la escasez mundial de profesorado. En las comunidades de acogida de refugiados, la educación proporciona estabilidad a los niños afectados por las crisis, y depende de docentes refugiados que a menudo carecen de contratos formales, reconocimiento o remuneración adecuada, y que en ocasiones trabajan fuera del sistema educativo nacional. Algunos docentes refugiados han abandonado la profesión por inseguridad, mientras que otros siguen sin vías claras para obtener la certificación o el empleo.

Los docentes refugiados desempeñan un papel fundamental en las aulas multilingües afectadas por el desplazamiento, superando las barreras comunicativas y apoyando el aprendizaje. A pesar de su valiosa contribución, muchos siguen excluidos de los sistemas educativos nacionales debido a las dificultades para el reconocimiento y la certificación de sus cualificaciones.

Según el reciente informe de la UNESCO, se necesitan 44 millones de docentes adicionales a nivel mundial para 2030 con el fin de cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, de los cuales casi el 58% deben reemplazar a quienes abandonan la profesión. El reconocimiento de los docentes refugiados está directamente vinculado al logro de esta agenda educativa global. Compromisos internacionales como el Consenso de Santiago enfatizan la creación de un cuerpo docente inclusivo, diverso y solidario.

Los ponentes del evento abogaron por la integración de los docentes refugiados en los sistemas educativos nacionales, superando las soluciones educativas temporales y paralelas, especialmente en el marco del Objetivo 4.c del ODS 4, que busca aumentar la oferta de docentes cualificados. En Kenia, por ejemplo, los docentes refugiados constituyen una parte importante de la fuerza laboral en los campamentos, pero aún enfrentan obstáculos para la formación y la certificación. Se están realizando esfuerzos para crear vías más inclusivas que armonicen las cualificaciones de los docentes refugiados con los estándares nacionales.

Carlos Vargas, jefe de la Sección de Desarrollo Docente de la UNESCO, hizo hincapié en que el reconocimiento de los docentes refugiados es vital para los esfuerzos educativos mundiales y destacó la importancia de su inclusión y apoyo.