Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
El director Michael Kratsios, de la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca, habló sobre el primer aniversario de las órdenes ejecutivas del presidente Trump sobre energía nuclear en la Cumbre de la Operación Gigavatio en Utah. Describió dichas órdenes como la decisión más importante para la energía nuclear civil desde la iniciativa Átomos para la Paz en 1953, que aceleró el crecimiento de las centrales nucleares estadounidenses, aunque posteriormente el impulso se estancó.
Kratsios señaló que, antes de estas órdenes ejecutivas, Estados Unidos estaba cerrando reactores, no probando nuevos, y dependía de fuentes extranjeras para el combustible nuclear. La concesión de licencias para nuevos reactores era lenta: las revisiones de la Comisión Reguladora Nuclear (NRC) duraban más de 20 000 horas y las licencias de operación combinadas se emitían entre 48 y 60 meses después. Las modificaciones para aumentar la potencia podían tardar hasta dos años y medio, lo que desalentaba la innovación debido a la extensa burocracia y los frecuentes rechazos.
Las órdenes ejecutivas revirtieron estas tendencias mediante la reforma de regulaciones y políticas, dando inicio a lo que Kratsios denominó una revolución en la infraestructura energética estadounidense. En el último año, la industria ha recuperado impulso gracias a los avances en la construcción y las pruebas de reactores. Un objetivo clave del Presidente ordena al Departamento de Energía alcanzar la criticidad en al menos tres reactores de prueba antes del 4 de julio de 2026, una meta que las partes interesadas ahora ven con mayor confianza.
Kratsios hizo hincapié en la importancia del federalismo y el papel de estados como Utah en el desarrollo nuclear, y expresó su optimismo de que los avances recientes respaldarán la innovación sostenida en el sector durante las próximas décadas.