Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

Según la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado e Israel, los palestinos en el territorio palestino ocupado sufren abusos sistemáticos y graves por parte de los colonos israelíes y las fuerzas de Hamás. El presidente de la comisión, Srinivasan Muralidhar, afirmó que ambas partes infligen sufrimiento deliberadamente a la población civil palestina, a pesar de sus diferentes orígenes y de operar en entornos condicionados por las políticas israelíes.

El informe destaca un aumento de los ataques de colonos en Cisjordania, señalando que al menos siete palestinos murieron y 832 resultaron heridos el año anterior, lo que representa un incremento del 130 % con respecto a 2024. Se informa que las autoridades israelíes están directamente involucradas en estos ataques mediante apoyo financiero y militar, y que gozan de impunidad. La violencia de los colonos parece tener como objetivo consolidar los asentamientos israelíes, anexar territorio palestino y desplazar a los palestinos de sus tierras.

Se documentaron casos en los que colonos agredieron, secuestraron y abusaron de niños palestinos, incluso mientras se dirigían a la escuela o cuidaban animales. Los colonos han utilizado la violencia sexual, o las amenazas de la misma, como táctica para infundir miedo y humillar a los palestinos. En un incidente ocurrido en Khirbeit Humsa, colonos atacaron a palestinos, donde mujeres y niñas fueron golpeadas y amenazadas con violación si no se marchaban. Además, según los informes, un hombre fue desnudado, agredido sexualmente y exhibido públicamente mientras era golpeado. Las autoridades arrestaron a siete personas en relación con este ataque, pero no se han llevado a cabo investigaciones ni se han dictado resoluciones judiciales.

En Gaza, la Comisión identificó 249 casos de ejecuciones y violencia física grave perpetrados entre 2024 y 2025 por fuerzas vinculadas a Hamás. Estos incidentes dejaron al menos 108 muertos y 384 heridos. Los duros castigos incluyeron ejecuciones, mutilación de rodillas, fracturas de huesos con tubos metálicos o ladrillos de cemento y palizas. Según los informes, los perpetradores justificaron estos actos como castigo por supuesta colaboración con Israel o por el saqueo de ayuda humanitaria.