Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

Un nuevo informe de la ONU, elaborado por una misión independiente de investigación que abarca el período comprendido entre junio de 2025 y mayo de 2026, destaca las graves violaciones de los derechos humanos en Myanmar, dirigidas en particular contra la minoría rohingya durante la guerra civil del país.

La represión militar en el estado de Rakhine en agosto de 2017 obligó a más de 740.000 musulmanes rohingya a huir a Bangladesh, donde la mayoría permanece como refugiados. Desde que tomó el control de Myanmar, el ejército ha perpetrado asesinatos, reclutado a la fuerza a unas 125.000 personas —entre ellas muchos rohingya— y lanzado numerosos ataques aéreos contra zonas civiles, registrándose al menos 2.592 durante el período que abarca este informe.

El Ejército Arakan, que ahora controla gran parte del estado de Rakhine, también ha sido implicado en discriminación sistemática y abusos contra los rohingya. Estos incluyen la confiscación de tierras, la construcción forzosa de campos de detención, el control de los pasos fronterizos y asesinatos arbitrarios. Los rohingya detenidos han denunciado graves torturas físicas y tratos deshumanizantes, como palizas, quemaduras, aplicación de chile en los genitales y la extracción de uñas.

El informe también señala que Myanmar se ha convertido en uno de los principales productores mundiales de opio y drogas sintéticas desde el golpe de Estado de 2021. Las economías ilícitas, que incluyen la minería ilegal de minerales de tierras raras y las estafas criminales, han alimentado el conflicto en curso en medio de la ausencia de estado de derecho.

La población rohingya sigue enfrentándose a la discriminación y la violencia sistemáticas, con una protección limitada, lo que pone de manifiesto la crisis humanitaria destacada en el informe de la ONU.

__CITACIÓN_0_1__