Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
Un mes después de que dos terremotos devastaran Venezuela, más de 5.000 personas han muerto y más de 23.000 han sido desplazadas, según Paula Narváez, Directora Regional para América Latina y el Caribe del UNFPA, la agencia de la ONU para la salud sexual y reproductiva. Narváez afirmó que el número de víctimas es mucho mayor de lo que revelan las estadísticas.
En medio del desastre, las mujeres han organizado espacios seguros para sus familias y han trabajado como personal de primera línea, al tiempo que se han visto afectadas personalmente por la crisis, afirmó la Sra. Narváez. Sin embargo, los daños en las instalaciones sanitarias, la escasez de medicamentos y equipos, la falta de personal y la interrupción de los servicios básicos siguen dificultando la atención médica, especialmente la atención reproductiva y obstétrica de emergencia.
Los terremotos han puesto de manifiesto y agravado las desigualdades existentes en el acceso a la atención médica. Las mujeres y adolescentes vulnerables siguen corriendo un mayor riesgo de perder el acceso a servicios vitales que pueden salvarles la vida, incluso cuando continúan los partos en situaciones de emergencia.
Desde que comenzó la crisis, el UNFPA y sus socios han intensificado sus esfuerzos distribuyendo kits de salud reproductiva y suministrando equipo médico a 16 centros de salud, llegando hasta el momento a miles de personas. El UNFPA también colabora con otros organismos de la ONU para mejorar la seguridad en los refugios temporales para mujeres y niñas.
La Sra. Narváez destacó la resiliencia de las comunidades venezolanas e instó a mantener la solidaridad internacional. El UNFPA busca 10 millones de dólares para ampliar su respuesta, habiendo recibido hasta el momento el 40% de los fondos necesarios.
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