Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

En El Obeid, capital de Kordofán del Norte en Sudán, las mujeres y las niñas sufren ataques con drones durante el día y violencia sexual por la noche cuando intentan recoger agua, lo que crea un entorno peligroso sin posibilidad de acceder a recursos vitales de forma segura. Anna Mutavati, directora regional de ONU Mujeres para África Oriental y Meridional, describió esta situación como un «doble terror» que afecta a mujeres y niñas, con patrones similares a los de atrocidades anteriores en El Fasher.

En el conflicto de Sudán, se ha incrementado el uso de drones de origen extranjero, que han atacado infraestructuras civiles como puntos de agua y centros de distribución. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, señaló que el conflicto corre el riesgo de entrar en una fase más mortífera, ya que los ataques con drones fueron responsables de al menos 880 muertes de civiles en los primeros cuatro meses de 2026, lo que representa más del 80 % del total de víctimas civiles registradas.

El Obeid goza de una ubicación estratégica en las rutas que conectan Jartum con Darfur, la región de Kordofán y el sur de Sudán. La ciudad alberga a más de 500 000 personas, entre ellas 83 000 desplazadas internas, la mayoría mujeres y niños. Los constantes ataques obligan a las mujeres a recoger agua por la noche, donde muchas han sido víctimas de acoso, violación y otras formas de violencia sexual.

La escasez de agua agrava los riesgos para la salud pública a medida que se acerca el pico de la temporada de lluvias. Se han notificado brotes de cólera, con 1330 casos documentados por la Organización Mundial de la Salud. La desnutrición, especialmente entre mujeres y niñas, ha incrementado la vulnerabilidad, sumada al acceso limitado a alimentos y atención médica, sobre todo en los campamentos de desplazados.

La violencia sexual ha sido un arma persistente a lo largo de los tres años de guerra en Sudán, con casos que incluyen violaciones en presencia de familiares y graves abusos físicos. La demanda de servicios para víctimas de violencia de género en todo el país se ha cuadruplicado desde el inicio del conflicto, alcanzando aproximadamente a 12,7 millones de mujeres y niñas en 2026.

Las organizaciones lideradas por mujeres siguen desempeñando un papel crucial en la protección y el apoyo a las comunidades afectadas. Sin embargo, los recortes presupuestarios han obligado a cerca de dos tercios de estas organizaciones a cerrar o reducir sus servicios, y la mitad prevé suspender sus operaciones o cerrar definitivamente si no reciben un apoyo financiero sustancial.