Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

En la Reunión de Alto Nivel sobre el VIH/SIDA, que se celebra cada cinco años, los funcionarios de la ONU instaron a un compromiso mundial renovado para erradicar el SIDA como amenaza para la salud pública para 2030 y pidieron la adopción de una nueva Declaración Política que oriente los esfuerzos durante los próximos cinco años. La Vicesecretaria General de la ONU, Amina Mohammed, destacó los importantes avances, incluida una reducción del 70 por ciento en las muertes relacionadas con el SIDA desde su punto máximo en 2004 y más de 32 millones de personas en todo el mundo que reciben tratamiento antirretroviral que les salva la vida. Sin embargo, enfatizó que el progreso sigue siendo desigual y frágil, citando que para finales de 2024, 9,2 millones de personas aún carecían de tratamiento contra el VIH, mientras que se produjeron 1,3 millones de nuevas infecciones y 630.000 muertes relacionadas con el SIDA. Los recortes de financiación están afectando directamente a la prevención y a los sistemas comunitarios esenciales para la respuesta. Mohammed instó a tomar medidas para ampliar la prevención y el tratamiento, fortalecer el liderazgo comunitario, defender los derechos humanos, aumentar la financiación y reactivar la cooperación internacional, advirtiendo que el estigma, la discriminación y la reducción del espacio cívico siguen poniendo vidas en peligro.

La Directora Ejecutiva de ONUSIDA, Winnie Byanyima, destacó que, según datos de la OCDE, la financiación para el desarrollo cayó un 23 % en 2025 —la mayor caída registrada—, lo que ha afectado particularmente a los programas de VIH en países de bajos ingresos con alta prevalencia de la enfermedad. Datos recientes de ONUSIDA muestran una disminución del 22 % en las pruebas de VIH en regiones críticas, lo que conlleva casos no diagnosticados y la transmisión continua. La financiación para preservativos ha caído más del 90 % en algunos lugares, lo que socava la prevención en un momento en que se deberían ampliar innovaciones como los medicamentos de acción prolongada. A pesar de estos desafíos, Byanyima afirmó que acabar con el SIDA sigue siendo posible y que la investigación podría eventualmente producir una cura. Describió el momento actual como peligroso, con un multilateralismo debilitado y amenazas emergentes que ponen en riesgo los logros alcanzados.