Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
El campo de batalla en Ucrania se ha expandido en profundidad y anchura debido al uso generalizado de drones, que ahora monitorean grandes áreas, identifican movimientos y dirigen la artillería o transportan explosivos, según Paul Heslop, Asesor Jefe de Acción contra las Minas del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Ucrania.
Este cambio ha alterado los patrones de bajas, con aproximadamente tres de cada cuatro combatientes en el campo de batalla muertos, invirtiendo la proporción típica de un cuarto muerto y tres cuartos heridos.
Los drones lanzan armas convencionales como proyectiles de mortero, granadas y granadas propulsadas por cohete con mayor precisión. Algunos dispersan submuniciones que pueden explotar al impactar, tras un retardo, o permanecer sin ser detectadas hasta que se activen, creando peligros adicionales para la población civil.
Estas amenazas exigen que los equipos ucranianos de desactivación de explosivos, los servicios de emergencia y las organizaciones humanitarias se adapten. Expertos internacionales colaboran con las autoridades ucranianas para desarrollar nuevos métodos que permitan eliminar de forma segura los riesgos explosivos que dejan estas armas.
Millones de ucranianos lejos del frente experimentan la presencia constante de drones, y las sirenas antiaéreas perturban su vida diaria. Los drones sin explotar pueden hacer que hogares y vecindarios sean inseguros hasta que sean despejados.
A pesar de los continuos ataques, la resiliencia de la población civil sigue siendo notable, y la gente continúa con sus rutinas diarias en medio de las alertas aéreas y las amenazas de municiones sin explotar.