Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en colaboración con el Consejo Nacional de Investigación Científica del Líbano y sus socios, evaluó la destrucción en Beirut y el Monte Líbano, estimando daños por valor de 365 millones de dólares y casi 649.000 metros cúbicos de escombros. La evaluación identificó 146 edificios totalmente destruidos y 264 parcialmente dañados, afectando a más de 7.600 viviendas. Los daños más graves se registraron en los suburbios del sur de Beirut y en las zonas aledañas del Monte Líbano.

Nuevos ataques aéreos israelíes contra la ciudad costera sureña de Tiro dejaron ocho muertos, según informes de los medios. El ejército israelí habría emitido nuevas órdenes de evacuación para la ciudad, incluyendo por primera vez su barrio cristiano.

El secretario general de la ONU , António Guterres, expresó su profunda alarma ante la nueva escalada de tensiones en Oriente Medio. Su portavoz instó a todas las partes a cesar inmediatamente los ataques, actuar con la máxima moderación y evitar acciones que pudieran agravar las tensiones.

La destrucción va más allá de la infraestructura. La UNESCO informa que aproximadamente 500.000 niños se han visto obligados a abandonar las aulas, y más de un millón de estudiantes se han visto afectados por interrupciones en su educación. Diecisiete escuelas han sido destruidas y más de 100 han sufrido daños. Sitios del patrimonio cultural, incluido Tiro, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, también han sufrido daños. Además, los periodistas han sufrido muertes, desplazamientos y restricciones en el acceso a la información, lo que genera preocupación por la desinformación y el discurso de odio.

La situación humanitaria sigue deteriorándose a pesar del alto el fuego de abril. Desde que comenzó la escalada en marzo, la plataforma de ayuda del gobierno libanés ha registrado a más de un millón de personas desplazadas. Más de 134.000 desplazados internos permanecen en albergues colectivos, lo que pone de manifiesto las persistentes necesidades humanitarias.