Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

Un informe de las Naciones Unidas indica que una de cada siete personas de entre 10 y 19 años padece un trastorno de salud mental, y que muchos casos en adultos comienzan a manifestarse a mediados de los veinte. El informe también señala el aumento de las tasas de depresión entre adolescentes y adultos jóvenes. Subraya que la salud mental de los jóvenes se ve influenciada por diversas desigualdades y factores sociales, como la educación, el empleo y la dinámica familiar, lo que exige políticas integrales en todos los sectores para abordar estos desafíos.

Según el Dr. Al Nahari, el deporte —en particular el fútbol— ofrece una plataforma única para facilitar conversaciones sobre salud mental entre los jóvenes. En los talleres, actividades iniciales como dibujar camisetas de fútbol se convierten en debates sobre las ansiedades cotidianas, lo que demuestra cómo el deporte puede abrir caminos que los diálogos convencionales sobre salud mental a veces no logran. Este enfoque considera que el apoyo a la salud mental de los jóvenes depende de un ecosistema similar a la interconexión de roles en un equipo de fútbol.

La Oficina de las Naciones Unidas para la Juventud promueve el fútbol como una valiosa herramienta para mejorar la salud mental de los jóvenes, fomentando el sentido de pertenencia, la conexión social, la resiliencia emocional, la inclusión y el bienestar colectivo. La oficina organiza eventos con jóvenes líderes, responsables políticos, representantes de la sociedad civil y atletas para celebrar el papel del fútbol como catalizador de la salud mental juvenil y para ayudar a reducir el estigma en torno a estos temas.

Investigaciones citadas por la ONU demuestran que la práctica de deportes de equipo se asocia con menores índices de depresión y ansiedad a nivel mundial. Sin embargo, muchos jóvenes enfrentan barreras para participar en actividades deportivas. La Organización Mundial de la Salud recomienda intervenciones que fomenten la resiliencia, ofrezcan alternativas a conductas de riesgo, integren diversos métodos de implementación y promuevan entornos sociales de apoyo, siendo la participación deportiva una estrategia clave.