Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) basado en datos de 168 países que representan el 97% de la población mundial, se han producido avances significativos en la donación de sangre y la seguridad, y más del 85% de las donaciones de sangre en todo el mundo provienen ahora de donantes voluntarios no remunerados, considerados la fuente más segura y sostenible.
A pesar de estos avances, el informe señala que la escasez y el acceso inadecuado a sangre segura persisten en muchos países de ingresos bajos y medios. La gobernanza deficiente y la financiación insostenible se identifican como obstáculos importantes para la eficacia de los servicios nacionales de transfusión sanguínea en estas regiones.
Un suministro fiable de sangre sigue siendo esencial para tratar una amplia gama de afecciones médicas, como hemorragias graves durante el parto, cirugías de urgencia, tratamientos oncológicos, trastornos sanguíneos crónicos y anemia grave. El plasma donado también se utiliza para producir medicamentos para trastornos hemorrágicos e inmunodeficiencias, que a menudo resultan inaccesibles o inasequibles en muchas zonas.
El estudio de la OMS analiza todas las etapas del proceso de transfusión, desde la captación de donantes y la extracción de sangre hasta las pruebas de laboratorio, el uso clínico y el acceso a productos médicos derivados del plasma. El informe destaca los esfuerzos para diversificar la recolección de plasma y fortalecer las cadenas de suministro mundiales de estos medicamentos esenciales.
En general, el informe concluye que lograr un acceso equitativo a sangre y productos sanguíneos seguros requerirá un compromiso político sostenido y sistemas de salud sólidos que respalden la cobertura sanitaria universal y la seguridad del paciente.