Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

La contaminación por plásticos en los océanos sigue aumentando, impulsada por la mala gestión de residuos, el abandono de basura, la abrasión por microplásticos y las actividades marinas. Se estima que alrededor de 52,1 millones de toneladas métricas de residuos plásticos llegan al medio marino anualmente. Las diferencias regionales muestran que el abandono de basura es la principal fuente en el Norte Global, mientras que los residuos no recogidos predominan en el Sur Global.

Esta contaminación perjudica la vida marina y sus hábitats; más de 4000 especies marinas se ven afectadas por los plásticos. Los impactos se extienden a la alimentación, el metabolismo, la función inmunológica, el crecimiento y la reproducción, debilitando y matando a los organismos y alterando la dinámica de las poblaciones, según expertos que participan en la Evaluación Mundial de los Océanos.

Los desechos plásticos incluyen piezas grandes que asfixian a la fauna silvestre y alteran hábitats como los arrecifes de coral antes de descomponerse en microplásticos y sustancias tóxicas. Los plásticos visibles que flotan en las playas representan solo entre el tres y el cuatro por ciento del total de plásticos en los océanos, ya que gran parte del problema se encuentra oculto bajo la superficie, fragmentado o es difícil de recuperar.

Los microplásticos, definidos como partículas de plástico de menos de cinco milímetros de longitud, se encuentran desde la superficie del agua hasta las profundidades oceánicas, con una estimación de 24,4 billones de fragmentos en las capas superiores del océano. Pueden provocar alteraciones en el sistema inmunitario, inflamación, disminución del crecimiento y desequilibrios energéticos en la vida marina. Sin embargo, la investigación sobre partículas más pequeñas, como los nanoplásticos, y sus efectos biológicos a largo plazo sigue siendo limitada, lo que dificulta la evaluación de riesgos y la gestión eficaz de la contaminación.