Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

En Senegal, la empresa de Daniel Halman, Féro, emplea un modelo que combina invernaderos de alta productividad con sistemas agroforestales para un uso eficiente de la tierra. El aumento de la producción agrícola en menos terreno libera espacio para la restauración, equilibrando el cultivo y los esfuerzos ecológicos mediante la plantación de árboles frutales y especies autóctonas junto con cultivos de cosecha rápida. Este enfoque busca que la restauración de la tierra sea económicamente sostenible. Halman abordó el desafío de la demora en la obtención de beneficios económicos de la plantación de árboles integrando cebollas y otros cultivos de rápido crecimiento y de preferencia local, alineando así los objetivos ambientales con la demanda del mercado.

En Nigeria, Green Eden Farms, cofundada por Ritkatmun Bwemana, desarrolló ScareGrow, un sistema de agricultura de precisión alimentado por energía solar que recopila datos para ayudar a los agricultores a optimizar el uso del agua y los insumos. Esta tecnología mejora la productividad del suelo y la eficiencia de los recursos al garantizar una aplicación precisa del agua y los insumos, reduciendo así el desperdicio. Bwemana señaló que el éxito se mide no solo por la adopción, sino también por el ahorro real de recursos y el uso oportuno de los insumos.

Ambos empresarios destacan que vincular la restauración con beneficios económicos tangibles para los agricultores es esencial, ya que los esfuerzos de restauración de tierras deben ser económicamente viables para lograr una amplia adopción entre quienes dependen de la tierra para su sustento.