Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

Europa ha experimentado recientemente olas de calor que batieron récords históricos establecidos en la década de 1970, lo que refleja un calentamiento continental de aproximadamente dos grados Celsius en los últimos 50 años, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Europa se identifica como el continente que se calienta más rápidamente a nivel mundial, con un aumento documentado de temperaturas extremas.

Estos episodios de calor intenso están asociados con temperaturas superficiales del mar récord en junio, impulsadas en parte por un fuerte fenómeno de El Niño en el Pacífico ecuatorial, según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus. A nivel mundial, el océano extrapolar también registró su temperatura superficial promedio más alta para junio.

La ola de calor ha tenido graves repercusiones en la salud, contribuyendo a un elevado número de muertes relacionadas con el calor en toda Europa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que se han producido más de 200 000 muertes de este tipo en la región durante los últimos cuatro años, mientras que la OMM estima una cifra global anual de aproximadamente 489 000 muertes relacionadas con el calor entre 2000 y 2019. Entre las poblaciones vulnerables se incluyen los adultos mayores, los niños, las mujeres embarazadas, los trabajadores al aire libre y las personas con enfermedades crónicas.

Además de las altas temperaturas diurnas, el calor se caracteriza por un aumento de las temperaturas nocturnas. Las «noches tropicales» —cuando las temperaturas superan los 20 °C— son cada vez más frecuentes, sobre todo en las zonas urbanas. Estas condiciones incrementan los riesgos para la salud al limitar la capacidad del organismo para recuperarse durante la noche.

Entre los efectos ambientales se incluyen la sequía generalizada y una intensa actividad de incendios forestales, que afectan especialmente a algunas zonas de Europa oriental y occidental. La ola de calor de julio persiste en algunas regiones occidentales, acompañada de fuertes tormentas y un riesgo creciente de incendios forestales en países como Francia y en toda la península ibérica.