Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

En una conferencia de la ONU sobre la desertificación celebrada en Ulán Bator, Mongolia, expertos debatieron sobre cómo la expansión de las energías renovables puede ir de la mano de la protección y la restauración de la tierra, citando ejemplos de varios países.

Según Julian Blanc, jefe de la Subdivisión de Biodiversidad y Tierras del PNUMA, se espera que la superficie física ocupada por la infraestructura de energías renovables, que actualmente ronda las 500.000 hectáreas, aumente a tres millones de hectáreas para 2032, lo que supondrá uno de los mayores cambios en el uso del suelo de la historia.

Algunos ejemplos son la reconversión de terrenos mineros degradados para la producción de energías renovables en Sudáfrica, la integración de paneles solares con vegetación y el control de la arena en los desiertos chinos, y el uso de riego solar para permitir la producción de alimentos junto con energía limpia en la India.

Los expertos destacaron que el contexto local es crucial para el desarrollo de proyectos de energías renovables. Muralee Thummarukudy, de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, señaló que una ubicación adecuada permite que los proyectos solares contribuyan a la restauración ecológica, mientras que una mala ubicación puede causar daños.

Entre los posibles impactos negativos se incluyen la tala de vegetación, la alteración de la fauna silvestre, la modificación del flujo del agua y el aumento del riesgo de inundaciones. Los hallazgos del PNUMA en la cuenca del río Shire, en Malawi, demuestran cómo la presencia de múltiples centrales hidroeléctricas puede, en conjunto, afectar negativamente a la pesca, la biodiversidad y las comunidades situadas aguas abajo.