Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

En los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, el 1 de agosto, Michael Johnson ofreció una actuación histórica en la final de los 200 metros masculinos, estableciendo un nuevo récord mundial de 19.32 segundos, superando su marca anterior de 19.66 establecida cinco semanas antes. La victoria de Johnson completó un doblete sin precedentes de 200m-400m en los Juegos, tras haber ganado los 400m tres días antes con un tiempo de 43.49 segundos, récord olímpico. Su segundo parcial de 100m en los 200m fue, según se informó, de 9.20 segundos. Frankie Fredericks de Namibia terminó segundo con un récord africano de 19.68 segundos, y Ato Boldon de Trinidad y Tobago quedó tercero con 19.80 segundos. Johnson se perdió el relevo 4x400m debido a una lesión en el tendón de la corva sufrida en la final de los 200m, pero describió el récord mundial como un "extra" más allá de hacer historia en el atletismo.

Esa misma noche, la francesa Marie-José Pérec hizo historia olímpica al ganar la final de los 400 metros femeninos con un tiempo de 48,25 segundos, estableciendo un nuevo récord de los Juegos. Esta victoria la convirtió en la primera mujer en revalidar el título olímpico de los 400 metros y la segunda en lograr el doblete de 200 y 400 metros, después de Valerie Brisco-Hooks. Pérec superó por poco a la australiana Cathy Freeman, que terminó segunda con un tiempo de 48,63 segundos.