Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

Joanna Hayes, medallista de oro olímpica en los 100 metros vallas en 2004, habló sobre su transición de atleta a entrenadora. Comenzó entrenando a atletas de secundaria y preparatoria mientras aún competía, y luego se unió a la UCLA tras retirarse en 2009. Con el tiempo, pasó de entrenar a atletas universitarios a corredores profesionales, algunos de los cuales ya había entrenado a nivel universitario.

Hayes explicó que entrenar a atletas universitarios requiere una supervisión más constante, mientras que los atletas profesionales gestionan sus propios compromisos, como asistir puntualmente a los entrenamientos. A pesar de estas diferencias, disfruta trabajando con ambos grupos y su objetivo es ayudar a los atletas universitarios a prepararse para el deporte profesional u otras carreras después de graduarse.

Su filosofía de entrenamiento se centra en construir relaciones personales basadas en la confianza. Hayes señaló que establecer esta confianza puede ser más difícil con los atletas más jóvenes, que pueden distraerse fácilmente, pero los anima a concentrarse en su propio progreso. Cree que la confianza mutua entre entrenador y atleta es esencial para un entrenamiento eficaz en cualquier nivel.

Respecto al atleta ideal, Hayes comentó que busca personas apasionadas y comprometidas con el programa de entrenamiento. La confianza le permite asumir la responsabilidad de los errores y mantener un vínculo sólido donde tanto el entrenador como el atleta comparten victorias y reveses.

Al hablar de su trabajo con Rai Benjamin, tres veces medallista de oro olímpico en los 400 metros vallas, Hayes comentó que sus logros son fruto de la perseverancia a pesar de las lesiones. Benjamin se mantiene dedicado, se comunica abiertamente y utiliza el humor para afrontar los entrenamientos duros, concentrándose plenamente tanto en los entrenamientos como en las competiciones.