Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
El artista estadounidense Sandy Walker utiliza dibujos a tinta para abordar el legado de Hiroshima, combinando su obra visual con la publicación póstuma de *Mi deseo más profundo*, del escritor japonés Hara. Este relato poético reflexiona sobre el anhelo de una vida más plena en medio de la pérdida y la supervivencia, entrelazando la tragedia personal con la devastación del bombardeo atómico. Walker enfatizó que el arte puede comunicar el trauma histórico en términos profundamente humanos y describió una respuesta emocional inmediata al encontrarse con la obra de Hara, que desafía cualquier clasificación literaria sencilla, pero que resulta profundamente conmovedora por su franqueza.
Walker explicó que su proyecto evolucionó a lo largo de varias décadas, surgiendo durante la investigación para una performance sobre Hiroshima junto a su esposa. Las imágenes se desarrollaron gradualmente, culminando en una serie de dibujos a tinta que traducen el texto de Hara a forma visual. Considera que texto e imagen son maneras de abordar la realidad que se influyen mutuamente, sugiriendo que el significado surge de su interacción.
Walker también hizo referencia a su proyecto colaborativo anterior, el Proyecto Sombra, iniciado con Alan Gussow en 1982. Este consistía en marcar siluetas humanas en espacios públicos para simbolizar las sombras dejadas por las víctimas del bombardeo atómico: borradas por el calor y la explosión, pero impresas como contornos. El objetivo de la obra era hacer tangible la ausencia en entornos cotidianos, en consonancia conceptual con su arte más reciente sobre Hiroshima.