Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
En la Cumbre África Adelante celebrada en Nairobi, el Secretario General de la ONU, António Guterres, elogió a África por su liderazgo en la reforma de las instituciones financieras mundiales diseñadas originalmente en 1945, destacando el papel del continente en impulsar el debate y elaborar soluciones como el Pacto para el Futuro y las nuevas herramientas de negociación de la deuda.
También destacó las contribuciones de África al Compromiso de Sevilla para ampliar los préstamos de los bancos multilaterales de desarrollo y promover la acción climática, haciendo hincapié en que África no está esperando soluciones, sino que las está produciendo.
Sin embargo, Guterres señaló los desafíos sistémicos persistentes, incluida la exclusión de África de los puestos permanentes en el Consejo de Seguridad de la ONU y su limitada influencia en las instituciones financieras internacionales, describiendo esto como una continuación de injusticias centenarias que perjudican al mundo al marginar las voces africanas.
El Secretario General advirtió sobre una “crisis de solidaridad” debido a la disminución de la asistencia oficial para el desarrollo y la reducción de los presupuestos de ayuda, incluso en momentos de mayor necesidad. Subrayó que África, si bien contribuye mínimamente al cambio climático, sufre los impactos más graves, como el desplazamiento forzoso, la inseguridad alimentaria y las crisis económicas.
Tras destacar el importante potencial solar de África —que alberga el 60% de los mejores recursos solares del mundo—, Guterres subrayó la paradoja de que el continente reciba tan solo el 2% de las inversiones en energías limpias. Esto deja a 600 millones de africanos sin electricidad y a mil millones dependiendo de combustibles nocivos para cocinar, responsables de aproximadamente 800 000 muertes anuales, principalmente entre mujeres y niños.
En sus palabras de clausura, hizo hincapié en la importancia de situar a África en el centro de la justicia climática y de garantizar que se beneficie de la transición energética verde mundial, incluido el uso responsable de sus reservas de minerales críticos.