Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
Los alimentos contienen macronutrientes (proteínas, carbohidratos y grasas) que proporcionan la energía necesaria para las funciones corporales y los componentes esenciales para las células, incluyendo la capacidad de combatir enfermedades. Las vitaminas y los minerales, clasificados como micronutrientes, se requieren en menor cantidad, pero son vitales para un desarrollo saludable y la prevención de enfermedades. Las Guías Alimentarias para los Estadounidenses ofrecen recomendaciones basadas en la ciencia para mantener una dieta equilibrada y se actualizan cada cinco años para reflejar los avances en el conocimiento sobre nutrición.
Los expertos sugieren que los adultos consuman entre el 10 % y el 35 % de las calorías provenientes de proteínas, entre el 25 % y el 35 % de grasas y entre el 45 % y el 65 % de carbohidratos, respetando los límites calóricos recomendados y eligiendo alimentos y bebidas ricos en nutrientes. Recursos como las etiquetas de información nutricional y sitios web como Nutrition.gov pueden ayudar a identificar el contenido nutricional de los alimentos.
Las proteínas se descomponen en aminoácidos, que ayudan a construir músculos, piel y órganos, y contribuyen a eliminar toxinas. Las proteínas también sirven como fuente de energía y tienden a proporcionar una mayor sensación de saciedad en comparación con los carbohidratos. Los carbohidratos siguen siendo la fuente de energía inmediata preferida, ya que se convierten en glucosa, un azúcar utilizado por casi todas las células del cuerpo. Los carbohidratos se clasifican en carbohidratos simples (azúcares), carbohidratos complejos (almidones) y fibra. Los carbohidratos simples constan de una o dos moléculas de azúcar y se digieren y absorben rápidamente.
Samantha Adas, nutricionista de los NIH, señaló que, si bien el cuerpo puede funcionar sin cantidades óptimas de macronutrientes, es posible que no rinda al máximo. El Dr. Christopher Lynch, director interino de la Oficina de Investigación Nutricional de los NIH, también destaca el papel fundamental de los carbohidratos como principal fuente de energía.