Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
Las confederaciones europeas de fútbol se dirigieron conjuntamente a la comunidad futbolística, haciendo hincapié en que este deporte pertenece a los jugadores, los aficionados, los clubes, las federaciones miembro y todas las instituciones responsables. Atribuyeron los avances de la última década al trabajo colectivo de la FIFA, las confederaciones y las federaciones miembro, y no a ninguna persona en particular.
Las confederaciones criticaron la reciente propuesta de la FIFA de vender una participación en la Copa Mundial de la FIFA, señalando que se impulsó con plazos muy ajustados y sin una consulta adecuada. Calificaron la estrategia como un error de criterio, indicando que estaba diseñada para limitar el escrutinio al adelantar las decisiones antes de la debida revisión por parte de las federaciones miembro.
Asimismo, recalcaron que las decisiones colectivas previas, incluidas las ampliaciones de torneos y la distribución de sedes para los Mundiales de 2030 y 2034, deben mantenerse sin cambios. Las confederaciones enfatizaron que el liderazgo en el fútbol es un deber de servicio a la familia futbolística —no una posesión de poder— y advirtieron que priorizar los intereses individuales sobre los colectivos supone un abandono de la responsabilidad.
Las confederaciones insistieron en que las deficiencias de gobernanza reveladas por este episodio requieren una supervisión que vaya más allá del Consejo de la FIFA, e indicaron que es necesaria una revisión exhaustiva tras el compromiso de la FIFA de presentar un informe. Subrayaron la importancia de preservar la confianza y la integridad en los órganos rectores del fútbol para garantizar el futuro de este deporte.
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