Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
Según las Naciones Unidas, la persistente inestabilidad en el estrecho de Ormuz, una ruta marítima vital que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán, está perturbando las cadenas de suministro mundiales, dificultando la entrega de ayuda humanitaria y aumentando los gastos operativos.
El director ejecutivo interino del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Carl Skau, señaló que las advertencias previas sobre el aumento de los precios de la energía que afecta a los países vulnerables se están confirmando. Los elevados precios del petróleo, superiores a los 100 dólares por barril hasta julio, podrían provocar que 45 millones de personas más se enfrenten al hambre, dada la estrecha relación entre el costo de la energía y el de los alimentos.
Actualmente, 2,5 millones de personas más en Somalia sufren inseguridad alimentaria aguda, mientras que 2,3 millones más en Afganistán y 1,3 millones en Sri Lanka también padecen hambre aguda. Entre los factores que contribuyen a esta situación se encuentran el aumento de los precios de los alimentos, la falta de financiación para las respuestas humanitarias y el incremento de los costes operativos, que limitan el alcance de la ayuda.
Skau también advirtió que el aumento de los costos de los fertilizantes podría reducir los rendimientos agrícolas en África Oriental durante esta temporada de siembra, reflejando las interrupciones posteriores a la invasión rusa de Ucrania en 2022 y empeorando potencialmente la escasez de alimentos en los próximos meses.
UNICEF informa que los barcos desviados para evitar el Cabo de Buena Esperanza están experimentando un aumento de entre dos y cuatro semanas en sus tiempos de tránsito. La capacidad de carga aérea se ha reducido en las rutas de Oriente Medio, y la congestión portuaria está aumentando en África y otras regiones. Estos retrasos y el aumento de los costos implican que menos suministros vitales llegan a los niños que los necesitan.