Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

Nicola Olyslagers financió sus inicios en el atletismo trabajando en una cafetería en Australia mientras estudiaba bioquímica en la universidad. Su rutina incluía un viaje diario de dos horas en tren a Sídney, compaginando estudios, entrenamiento y trabajo para financiar los viajes a las competiciones.

Olyslagers extendió su licenciatura en bioquímica de tres a seis años estudiando a tiempo parcial. Si bien consideró que el campo era exigente, creía que le había enseñado el valor del trabajo duro en todos los aspectos de la vida. Completó sus estudios después de los Juegos Olímpicos de Tokio, aprovechando el período de cuarentena por la COVID-19 para concentrarse y finalizar su carrera.

Su trabajo en la cafetería, principalmente limpiando durante sus turnos con baristas colombianos, era físicamente exigente, a menudo implicando estar de pie durante seis horas antes de los entrenamientos. Esta experiencia le enseñó a valorar el trabajo duro y a gestionar su esfuerzo, lo que influyó en su mentalidad cuando se convirtió en atleta profesional hace unos cuatro o cinco años.

A los 20 años, Olyslagers consideró abandonar el atletismo por insatisfacción, pero decidió continuar y finalmente se convirtió en campeona mundial. Paralelamente a su carrera deportiva, cofundó el Ministerio de las Coronas Eternas, que apoya a atletas cristianos.

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