Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

El cerebro contiene células inmunitarias especializadas llamadas microglía, que protegen las neuronas de patógenos y otras amenazas. Si bien en los ratones estas células se originan durante el desarrollo embrionario y se reponen internamente, nuevas investigaciones sugieren que en los humanos, algunas células de la microglía o sus precursores podrían derivar de células de la médula ósea que atraviesan la barrera hematoencefálica, especialmente durante el envejecimiento.

Investigadores de la Universidad de Stanford, financiados por los NIH e integrados por los doctores Julia Belk, Howard Chang y Siddhartha Jaiswal, utilizaron métodos de rastreo genético para investigar el origen de la microglía. Emplearon la hematopoyesis clonal, un proceso en el que las células madre de la médula ósea adquieren mutaciones con el tiempo que son heredadas por sus células descendientes sanguíneas e inmunitarias, para identificar células que nacen fuera del cerebro.

Tras examinar tejido cerebral post mortem de veinte adultos mayores, el equipo halló células con mutaciones compartidas con células sanguíneas, lo que indicaba un origen en la médula ósea. Estas células derivadas de la médula ósea se asemejaban a la microglía y constituían una parte significativa de la población de microglía en el tejido cerebral de los individuos mayores. Cabe destacar que el tejido cerebral de los adultos mayores contenía más microglía derivada de la médula ósea que el de los individuos más jóvenes, lo que sugiere la migración y el reemplazo de la microglía como parte del proceso de envejecimiento.

Estos hallazgos indican que las células inmunitarias derivadas de la médula ósea pueden reponer algunas poblaciones de microglia en el cerebro humano envejecido, lo que podría tener implicaciones para la administración de terapias para trastornos cerebrales.

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