Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

La Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL) ha informado de una escalada de violencia a lo largo de la Línea Azul, con un aumento en el número de proyectiles disparados tanto por las fuerzas israelíes como por grupos armados no estatales con base en el Líbano. El portavoz de la UNIFIL, Tilak Pokharel, señaló que en los últimos días se ha registrado el mayor número de proyectiles disparados por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), mientras que los ataques de grupos armados en el Líbano continúan dirigidos contra Israel.

Según la UNIFIL, las FDI han extendido sus operaciones hacia el sur del Líbano, lo que ha provocado la destrucción generalizada de viviendas e infraestructura civil. Esto ha causado el desplazamiento de la población local, muchos de cuyos miembros no pueden regresar a sus hogares. En varias zonas, las FDI controlan ahora gran parte del territorio donde opera la UNIFIL.

La UNIFIL está brindando apoyo activo a los civiles que permanecen en la zona, facilitando el acceso de las organizaciones humanitarias a los lugares afectados y escoltando las misiones de ayuda humanitaria. La fuerza de mantenimiento de la paz también ha proporcionado pequeñas donaciones para atender las necesidades inmediatas de las personas desplazadas, incluidas aquellas que se encuentran fuera de los refugios colectivos.

Las fuerzas de paz se enfrentan a importantes desafíos operativos, ya que muchos edificios y puentes, especialmente sobre el río Litani, han sido destruidos. Los bloqueos de carreteras y las minas terrestres complican aún más el desplazamiento. El personal destinado lejos de sus países de origen ha tenido que soportar largos periodos en búnkeres debido a la volátil situación de seguridad.

El Secretario General de la ONU, António Guterres, destacó la necesidad de que la UNIFIL continúe operando más allá de su mandato actual, que finaliza el 31 de diciembre. Presentó tres escenarios ante el Consejo de Seguridad de la ONU, en los que se describen opciones para desplegar entre 2000 y más de 5500 efectivos para supervisar el alto el fuego y prestar asistencia al ejército libanés.