Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

En una fría tarde de octubre en Oslo, el Østblokka, un grupo de fervientes seguidores del Vålerenga, se reunió temprano en el estadio para apoyar a su equipo en la Liga de Campeones Femenina de la UEFA. Su canto coordinado del himno del club y su vibrante presencia pusieron de manifiesto el impacto de las comunidades de aficionados apasionados en el fútbol femenino. Esta dedicación también quedó patente cuando el grupo viajó 1500 kilómetros para apoyar al Vålerenga contra el Bayern de Múnich, recibiendo el reconocimiento de las jugadoras. En toda Europa, han surgido bases de aficionados espontáneas en torno al fútbol femenino, donde jóvenes, familias y amigos comparten la experiencia del día del partido en un ambiente acogedor.

En la final de la Liga de Campeones Femenina de 2025 en Lisboa, los aficionados de varios equipos llenaron las calles de la ciudad, creando un ambiente festivo y comunitario. Los seguidores del Arsenal abarrotaron la "calle rosa" de Lisboa, cantando juntos con los colores de sus equipos, mientras que los del Barcelona lucieron los colores rojo y azul cerca del paseo marítimo. Los aficionados se mezclaron amistosamente, forjando nuevas amistades gracias a su entusiasmo compartido por el deporte. Cabe destacar que el grupo de hinchas Almogàvers del Barcelona se ha destacado por organizar los viajes a las finales, asegurando un apoyo constante y visible allá donde compite su equipo.