Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
Investigadores financiados por los NIH examinaron la exposición a metales durante la infancia y sus efectos en el cerebro y la salud mental mediante el estudio de 500 niños de entre 8 y 14 años. Analizaron los dientes de leche que se caen de forma natural, los cuales acumulan metales capa por capa, para determinar la exposición en etapas específicas del desarrollo.
El estudio reveló que los niveles elevados de metales durante la infancia, especialmente entre los 6 y los 9 meses de edad, se asociaron con un mayor riesgo de presentar síntomas de salud mental en etapas posteriores de la niñez, como ansiedad, depresión, hiperactividad y dificultades de atención. También se observaron cambios en la estructura y la función cerebral de estos niños.
Este período crítico coincide con el momento en que los bebés comienzan a gatear y a comer alimentos sólidos, lo que aumenta la posibilidad de exposición a metales. La Dra. Megan Horton, codirectora del estudio en el Hospital Mount Sinai, enfatizó que el momento de la exposición es tan importante como la exposición en sí, y sugirió que las estrategias de prevención deberían centrarse en los períodos de alto riesgo durante la primera infancia.