Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

Los científicos han descubierto que el ADN de los alimentos consumidos puede detectarse en las aguas residuales de la comunidad, lo que permite comprender mejor los patrones alimentarios. Este método podría ser una alternativa más rentable y rápida a los diarios de alimentación y encuestas tradicionales, que suelen ser lentos, costosos y dependen de la memoria.

Un equipo de investigación financiado por los NIH analizó 183 muestras de aguas residuales de 21 plantas de tratamiento en Carolina del Norte, que dan servicio a más de 2 millones de personas. El análisis identificó ADN de cientos de alimentos diferentes a un costo inferior a un centavo por persona.

Los resultados revelaron tendencias dietéticas distintivas, como un mayor consumo de ciertas frutas y verduras durante sus temporadas de cultivo. El estudio también halló que las comunidades más prósperas y aquellas con mayor población extranjera consumían más frutas tropicales y legumbres. Además, las comunidades costeras mostraron un mayor consumo de pescado capturado localmente, mientras que las ciudades del interior preferían el pescado de piscifactoría.

Según el Dr. Lawrence David, de la Universidad de Duke y codirector del estudio, una mala alimentación contribuye significativamente a las enfermedades crónicas. Esta investigación podría ayudar a relacionar mejor los datos dietéticos con los resultados de salud, al proporcionar una forma más eficiente de medir los hábitos alimenticios de la comunidad.

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