Se ha demostrado que la semaglutida reduce el consumo excesivo de alcohol en personas con trastorno por consumo de alcohol y obesidad.
Un ensayo clínico sugiere que el fármaco semaglutida, utilizado para tratar la diabetes y la obesidad, combinado con terapia cognitivo-conductual, puede reducir el consumo de alcohol y las ansias de consumirlo en personas con problemas de alcoholismo.