Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
En los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, la colombiana Caterine Ibargüen, de 20 años, no logró pasar de la ronda clasificatoria de salto de altura. No consiguió superar la altura mínima de 1,92 m, terminando última en su grupo y trigésima en la clasificación general con un mejor salto de 1,85 m.
Más de una década después, Ibargüen regresó a los Juegos Olímpicos en una prueba diferente. Compitiendo en el triple salto en los Juegos Olímpicos de Río 2016, la atleta de 32 años ganó el oro con un salto de 15,17 m en la cuarta ronda, asegurando el primer título olímpico de atletismo para Colombia. Tomó la delantera desde el principio con un salto de 15,03 m y la mantuvo, mientras que la venezolana Yulimar Rojas se llevó la plata con 14,98 m.
El éxito olímpico de Ibargüen marcó una transformación radical respecto a sus inicios en el salto de altura. Criada por su abuela después de que sus padres abandonaran su ciudad natal en Colombia debido al conflicto armado, inicialmente destacó en voleibol antes de dedicarse al atletismo. Mostró un gran potencial como saltadora de altura, ganando la medalla de bronce en el Campeonato Sudamericano de 1999 y compitiendo en campeonatos juveniles a nivel mundial.
Su oro olímpico en Río llegó después de años de perseverancia y reinvención, haciendo historia para el atletismo colombiano y demostrando su resiliencia a lo largo de su carrera.