Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
Un informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) señala que, si bien la reapertura gradual del Estrecho de Ormuz podría brindar un alivio económico crucial, es probable que los países en desarrollo enfrenten costos persistentemente altos de alimentos y combustible. Aunque se espera que los envíos de petróleo se recuperen tras el alto el fuego en Estados Unidos y el conflicto entre Israel e Irán , el informe indica que las cadenas de suministro, los contratos de flete y los sistemas alimentarios tardarán mucho más en normalizarse, lo que mantendrá las presiones económicas mientras tanto.
Los esfuerzos por garantizar una navegación más segura han sufrido reveses: según informes, Irán rechazó una propuesta franco-omaní para retirar las minas del estrecho y la sugerencia de la Organización Marítima Internacional de establecer una nueva ruta marítima frente a la costa de Omán. Esta resistencia mantiene elevados los riesgos para los flujos comerciales internacionales a través de esta vía marítima clave.
La UNCTAD destacó que las economías vulnerables, en particular los pequeños Estados insulares como Cabo Verde y Micronesia, se enfrentan a una «doble exposición» a las crisis debido a su fuerte dependencia de las importaciones de petróleo y alimentos. Alrededor de 61 naciones vulnerables se ven afectadas por las interrupciones en las importaciones de petróleo y cereales. Estos países suelen tener finanzas públicas limitadas, lo que dificulta la absorción de las crisis y aumenta el impacto de las interrupciones comerciales.
El informe también plantea inquietudes sobre la seguridad alimentaria. Incluso períodos cortos de alimentos inaccesibles en países dependientes de las importaciones pueden tener efectos duraderos en la emaciación infantil (bajo peso para la estatura). Los datos sugieren que un aumento del 5 % en los precios reales de los alimentos está vinculado a un riesgo un 15 % mayor de emaciación infantil entre los niños pobres, y a un aumento del 26 % entre los niños de hogares rurales pobres sin tierras. Esto pone de relieve el riesgo de desnutrición aguda derivado de aumentos sostenidos de precios.
Para hacer frente a estos desafíos, la agencia solicita una mayor asistencia internacional para ayudar a los países en desarrollo a gestionar el aumento de los costos de importación, mitigar las fluctuaciones de los precios de los alimentos y los combustibles, y fortalecer su resiliencia ante futuras perturbaciones comerciales. El informe advierte que estas fluctuaciones pueden persistir durante meses, afectando de manera desproporcionada a las naciones en desarrollo.