Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
La vicesecretaria general de la ONU, Amina J. Mohammed, afirmó que la degradación de la tierra afecta hasta al 40 por ciento de la superficie terrestre del planeta, lo que compromete la producción mundial de alimentos y los medios de subsistencia, y que las sequías han aumentado en frecuencia y duración un 29 por ciento desde el año 2000.
En su intervención en la reunión de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) celebrada en Ulán Bator, Mongolia, la Sra. Mohammed puso de relieve una importante brecha de financiación: si bien se necesitan 355.000 millones de dólares anuales para la restauración de tierras, las inversiones actuales ascienden a tan solo unos 77.000 millones de dólares. El coste de la inacción podría alcanzar los 878.000 millones de dólares anuales.
Hizo hincapié en que invertir en la restauración de tierras es también un imperativo económico, estimando que la restauración podría generar 1,8 billones de dólares en beneficios anuales y un retorno de entre 7 y 30 dólares por cada dólar invertido. Se considera tierra sana un capital productivo, que incluye suelos, cuencas hidrográficas y pastizales.
La subdirectora instó a los gobiernos a ir más allá de los proyectos aislados e implementar planes nacionales con recursos garantizados, en lugar de dejar que cada país busque financiación individualmente. Hizo un llamamiento a la reforma de los subsidios, a la integración de la gestión de la tierra y la resiliencia ante la sequía en la planificación fiscal, y alentó a los bancos multilaterales de desarrollo a facilitar la inversión privada mediante garantías, financiación en condiciones favorables y otros instrumentos, con especial atención a los pequeños agricultores y las empresas locales.