Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
Un análisis reciente de la NASA sobre la iluminación artificial nocturna revela un patrón global complejo, con regiones que se iluminaron y se atenuaron entre 2014 y 2022. Según el estudio, la radiación nocturna global aumentó un 34 por ciento durante este período, pero este aumento general oculta variaciones significativas, ya que en muchas áreas se produjeron aumentos y disminuciones simultáneamente.
Los datos muestran que las ciudades de la costa oeste de Estados Unidos experimentaron un aumento en la iluminación con el crecimiento demográfico, mientras que gran parte de la costa este mostró una reducción en la iluminación. Los investigadores sugieren que esta disminución podría estar relacionada con la adopción de luces LED de bajo consumo y cambios económicos más amplios. A nivel internacional, se observó un notable aumento en la iluminación en China y el norte de la India, en consonancia con el desarrollo urbano. Mientras tanto, gran parte de Europa, incluyendo Francia (con una disminución del 33 %), el Reino Unido (con una disminución del 22 %) y los Países Bajos (con una disminución del 21 %), experimentó reducciones en la iluminación artificial, a la par de los esfuerzos de ahorro energético y el aumento del uso de LED.
Los resultados se basan en el producto Black Marble de la NASA, que recopila datos de los sensores VIIRS (Visible Infrared Imaging Radiometer Suite) a bordo de múltiples satélites. Estos sensores detectan la luz nocturna en un amplio rango de longitudes de onda, lo que permite mapear con detalle la iluminación nocturna en la mayoría de las regiones habitadas. Los cambios de brillo se ilustran en mapas donde el amarillo y el dorado indican un aumento de brillo y el morado, una disminución.
El estudio también destaca el impacto de factores dinámicos como las fluctuaciones industriales, la actividad de la construcción, los apagones regionales y las reformas impulsadas por políticas públicas en los patrones de iluminación nocturna. Asimismo, señala una marcada disminución de la iluminación en las regiones europeas durante 2022, en medio de una crisis energética provocada por acontecimientos geopolíticos.
Esta investigación se publicó en la revista Nature en abril de 2026 y ofrece nuevas perspectivas sobre los complejos factores que influyen en las tendencias mundiales de la contaminación lumínica y el consumo de energía nocturna.