Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

El Paris Saint-Germain se clasificó para su segunda final consecutiva de la Liga de Campeones tras empatar 1-1 con el Bayern de Múnich en Múnich. El equipo demostró una sólida organización defensiva, sumada a los éxitos ofensivos mostrados anteriormente.

El observador técnico de la UEFA, Ange Postecoglou, destacó la determinación del París Saint-Germain para proteger su portería y su capacidad para defender en bloque bajo durante largos periodos. El entrenador Luis Enrique elogió el desempeño defensivo, calificándolo de "defensa de ángeles". Una táctica clave fue contener a los extremos del Bayern, obligándolos a usar su pierna menos hábil, con el apoyo de bloqueos individuales e intercepciones de los defensores.

Postecoglou destacó que los jugadores del Paris Saint-Germain se apoyaron mutuamente en todo momento, con centrocampistas y delanteros replegándose a posiciones defensivas para cerrar espacios. Este enfoque colectivo les ayudó a disputar y ganar duelos clave a lo largo del partido.

El entrenador del Bayern, Vincent Kompany, reconoció la eficacia del París Saint-Germain en la defensa contra centros y segundos balones, afirmando que, si bien el Bayern generó algunas ocasiones peligrosas, el París Saint-Germain evitó los remates decisivos. El defensa parisino Willian Pacho hizo hincapié en la mentalidad del equipo de defender como un grupo, con los atacantes ayudando en defensa y los defensores apoyando en ataque.

En definitiva, la solidez defensiva del Paris Saint-Germain, unida a su fuerza ofensiva, les permitió alcanzar una final histórica.