Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

En el Día Mundial del Refugiado, los miembros del Equipo de Atletas Refugiados (ART) de World Athletics reflexionaron sobre lo que significa la seguridad para ellos tras huir del conflicto y la violencia en sus países de origen. Susan Nakiru, quien huyó de Sudán del Sur, describió la seguridad como poder dormir sin temor a los disparos y que sus hermanos puedan asistir a la escuela y regresar sanos y salvos. Aron Gebremariam, originario de Eritrea, afirmó que la seguridad implica vivir una vida tranquila, sin miedo, sin peligro ni malas noticias.

Ambos atletas relataron experiencias traumáticas durante su desplazamiento, incluyendo sufrimientos que no siempre son visibles, como la pérdida de la infancia, el hambre, la enfermedad y la pérdida de identidad. Nakiru, que ahora vive en Kenia, compartió que, si bien su cuerpo está a salvo, su mente aún sufre el trauma de la guerra. Gebremariam señaló que empezar de cero en el Reino Unido le trajo nuevos desafíos, como el aislamiento y la adaptación cultural, pero ahora se siente seguro y está concentrado en trabajar para alcanzar sus sueños.

Otros miembros de ART, como Solomon Ayela Okeny, quien también huyó de Sudán del Sur, relataron las dificultades que enfrentaron durante sus viajes, incluyendo lesiones físicas y temor por sus familiares separados. Sus historias ponen de manifiesto el impacto perdurable del conflicto y la resiliencia necesaria para reconstruir sus vidas.