Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

Bajo el liderazgo del presidente Donald J. Trump, altos funcionarios de gobiernos de todo el mundo se reunieron para lanzar una iniciativa global destinada a combatir el terrorismo de la izquierda radical. La administración pretende abordar el extremismo de extrema izquierda con el mismo rigor que históricamente se ha aplicado al terrorismo yihadista.

El secretario de Estado Rubio criticó los esfuerzos antiterroristas anteriores por haber descuidado la violencia de izquierda, argumentando que la amenaza del terrorismo de extrema izquierda a menudo se había descartado como una fantasía de la derecha. Señaló un aumento en los ataques y complots terroristas de izquierda en Estados Unidos, alcanzando niveles no vistos en décadas. Rubio también describió la amenaza como transnacional, con militantes de Antifa y sus aliados viajando por Europa y América para coordinar ataques y compartir recursos a través de canales cifrados, refugios seguros y redes de financiación internacionales.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, detalló los planes para identificar y desmantelar las redes financieras que apoyan el terrorismo de izquierda. Esto incluye examinar el uso indebido de entidades benéficas y sin fines de lucro para financiar actividades ilícitas y ejercer influencia extranjera. Bessent enfatizó el compromiso de desarticular estas redes, independientemente de su apariencia o jurisdicción.

El asesor de Seguridad Nacional, Stephen Miller, hizo hincapié en la necesidad de tomar medidas decisivas, advirtiendo que la violencia de izquierda a menudo alega falsamente violaciones de las libertades civiles para ocultar sus actividades. Miller reafirmó la determinación del gobierno de enfrentar la violencia política motivada por ideologías de extrema izquierda.

Esta campaña representa un cambio estratégico en la lucha contra la violencia extremista, centrándose en las amenazas emergentes que plantean los grupos de izquierda radical a nivel mundial.