Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
En su discurso ante la Asamblea General, el Secretario General António Guterres hizo hincapié en que las operaciones de paz de la ONU son herramientas esenciales para mantener la paz y la seguridad internacionales, pero deben adaptarse a las realidades mundiales actuales, incluido el mayor número de conflictos desde 1945 y el creciente número de víctimas mortales en las guerras.
La primera revisión exhaustiva realizada por el Secretario General de todas las operaciones de paz de la ONU pone de relieve su diversidad, que abarca desde pequeñas misiones políticas especiales civiles hasta grandes operaciones de imposición de la paz autorizadas por el Consejo de Seguridad.
Las fuerzas de paz de la ONU, conocidas como «Cascos Azules» por sus uniformes distintivos, operan desde 1948 bajo tres principios: el consentimiento de las partes en conflicto, la imparcialidad y la moderación en el uso de la fuerza, limitada a la legítima defensa o al cumplimiento de su mandato. Su peligrosa labor ha provocado más de 4500 muertes. En 1988, la fuerza de mantenimiento de la paz recibió el Premio Nobel de la Paz por sus contribuciones a la prevención y negociación de conflictos.
Las misiones políticas especiales involucran personal civil desplegado para prevenir conflictos, mediar en conversaciones de paz y apoyar transiciones políticas. Estas misiones, en lugar de depender de las fuerzas armadas, trabajan en estrecha colaboración con gobiernos, partes en conflicto, organizaciones regionales y actores de la sociedad civil. Desde 1948, la ONU ha llevado a cabo 167 misiones de este tipo, de las cuales unas 40 siguen en curso.
El Secretario General ofreció recomendaciones derivadas de este examen para que los Estados miembros las tengan en cuenta, a fin de garantizar que el conjunto de instrumentos de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz siga siendo eficaz ante los desafíos cambiantes.
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