Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó por unanimidad la Resolución 2823 (2026), que exige una mayor rendición de cuentas en los casos de ataques contra el personal de mantenimiento de la paz. La resolución insta a todas las partes interesadas a cooperar para permitir la pronta identificación, investigación y enjuiciamiento de los responsables.

El borrador, presentado por Dinamarca y Pakistán, señala que cerca de 4.500 cascos azules de la ONU han perdido la vida en acto de servicio, entre ellos 183 pakistaníes. La resolución se basa en iniciativas anteriores para mejorar la seguridad de los cascos azules, abordando la creciente frecuencia y sofisticación de los ataques.

El texto subraya que, cuando las fuerzas de paz son atacadas mientras cumplen con sus mandatos autorizados, deben adoptarse medidas claras para esclarecer los hechos, llevar a cabo investigaciones, identificar a los responsables y garantizar la justicia. La impunidad ante estos crímenes es inaceptable.

Según la resolución, se ordena al Secretario General de las Naciones Unidas que garantice que las operaciones de mantenimiento de la paz registren con prontitud los ataques para facilitar las investigaciones en los países anfitriones. Asimismo, se insta a todos los Estados y actores pertinentes a cooperar plenamente con dichas investigaciones. El Secretario General deberá designar un punto focal de alto nivel para la rendición de cuentas en relación con los crímenes contra el personal de mantenimiento de la paz y presentar un informe anual al Consejo sobre el estado de estos casos, cuyo primer informe deberá presentarse en un plazo de 120 días.

La embajadora Christina Markus Lassen de Dinamarca describió la aprobación unánime de la resolución como un mensaje contundente para el personal de mantenimiento de la paz: el Consejo los respalda. Para los países que aportan tropas y policías, garantiza que el Consejo y el sistema de las Naciones Unidas están preparados para responder a los crímenes contra el personal de mantenimiento de la paz. Para los perpetradores, indica que la comunidad internacional está vigilando de cerca estos actos.