Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, creado en 2006 para sustituir a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, celebra su vigésimo aniversario en medio de las constantes presiones mundiales sobre los derechos humanos. Los funcionarios de la ONU destacan la urgente necesidad de convertir los principios en acciones efectivas. En su fundación, el entonces Secretario General Kofi Annan instó al Consejo a evitar "la búsqueda de réditos políticos o las maniobras mezquinas" al iniciar su labor con 47 Estados Miembros, con el objetivo de defender los derechos humanos en todo el mundo a pesar del convulso contexto internacional, incluidos los conflictos en Gaza y el Líbano.

Su primer presidente, Luis Alfonso de Alba Góngora, recordó las dificultades que enfrentó durante su creación debido a las diferentes posturas entre los Estados sobre las reformas y la falta de apoyo unánime para el establecimiento del Consejo. Señaló que el proceso se vio complicado por los conflictos persistentes y la oposición política.

El Consejo ha buscado una amplia participación de gobiernos, organizaciones no gubernamentales, investigadores independientes y la sociedad civil. El Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, señala que este enfoque inclusivo garantiza la representación de los grupos marginados, incluidos los pueblos indígenas, y proporciona una plataforma para niños, jóvenes, sobrevivientes y víctimas. Este modelo de participación es el que la ONU busca ampliar.

A lo largo de sus sesiones, los presidentes del Consejo recuerdan con frecuencia a los delegados la importancia del respeto mutuo, reflejando los riesgos que enfrentan los defensores de los derechos humanos en todo el mundo. Esto subraya el papel del Consejo a la hora de dar visibilidad a las preocupaciones de quienes sufren represalias por su activismo.

Un aspecto distintivo del Consejo es su red de aproximadamente 50 Relatores Especiales. Su mandato es investigar situaciones de derechos humanos, presentar informes y abogar por la rendición de cuentas. Estos expertos son voces fundamentales para las personas afectadas por violaciones de derechos humanos, aportando información de primera mano a la comunidad internacional.