Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
Los ataques con misiles balísticos rusos causaron la muerte de 17 personas y dejaron más de 40 heridos en Kiev, Ucrania. Los daños más graves se registraron en el distrito de Solomianskyi, donde un edificio de apartamentos de nueve pisos se incendió, provocando siete fallecimientos. Los ataques también dañaron cerca de 20 edificios residenciales, una escuela, un hospital infantil y una guardería. El alcalde de Kiev declaró día de luto nacional. El secretario general de la ONU, António Guterres, condenó los ataques y pidió una desescalada urgente y un alto el fuego inmediato, haciendo hincapié en que los ataques contra civiles e infraestructura violan el derecho internacional humanitario.
Tras los ataques con misiles, las fuerzas ucranianas lanzaron ataques con drones dentro del territorio ruso. Las defensas aéreas rusas interceptaron y destruyeron 726 drones sobre la Rusia continental, el Mar Negro y el Mar de Azov. Medios rusos informaron de heridos civiles en las regiones de Ulyanovsk y Belgorod. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, atribuyó en parte las bajas civiles a la insuficiencia de misiles de defensa aérea procedentes de los países aliados.
Según los observadores de la ONU, se confirmó la muerte de 1.396 civiles ucranianos y 7.978 resultaron heridos en el primer semestre de 2026, siendo julio el mes más mortífero para la población civil desde abril de 2022. Las agencias humanitarias de la ONU respondieron a los recientes ataques proporcionando primeros auxilios, apoyo psicológico, comidas calientes, materiales de construcción y asistencia económica a los residentes afectados en Kiev. El jefe de ayuda humanitaria de la ONU, Tom Fletcher, presente en Kiev, observó las consecuencias y destacó la magnitud de los daños.