Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

El 6 de enero de 2026, el presidente Trump anunció un acuerdo energético destinado a fortalecer la seguridad nacional en el hemisferio occidental y a restablecer a Venezuela como un aliado responsable de Estados Unidos. Este acuerdo se produjo tras la detención del líder venezolano Nicolás Maduro, acusado de múltiples delitos violentos, entre ellos conspiración para el narcoterrorismo, el 3 de enero de 2026, durante la presidencia de Trump.

El gobierno estadounidense ha comenzado a comercializar petróleo crudo venezolano en el mercado global, y todos los ingresos se gestionan a través de cuentas controladas por Estados Unidos en bancos reconocidos internacionalmente. Estos fondos están destinados a beneficiar tanto a ciudadanos estadounidenses como venezolanos, y la distribución está supervisada por el gobierno de Estados Unidos. Se prevé que las ventas iniciales alcancen entre 30 y 50 millones de barriles, y se planean ventas posteriores.

Para garantizar el cumplimiento de la legislación estadounidense y fortalecer la seguridad nacional, todo el petróleo que entre y salga de Venezuela se transportará a través de los canales autorizados. Estados Unidos está flexibilizando selectivamente las sanciones para facilitar el transporte y la venta de crudo y productos petrolíferos venezolanos en todo el mundo. Además, se suministrará crudo ligero estadounidense (diluyente) a Venezuela para la mezcla y optimización de la producción y el transporte de su crudo pesado.

El secretario Wright y el Departamento de Energía están colaborando con las autoridades provisionales venezolanas y socios de la industria privada para implementar este acuerdo, que tiene como objetivo promover la prosperidad y la paz en todo el hemisferio occidental.

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