Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
Cook & Coff, una cafetería pública ubicada en Khao Khuen Lan, al este de Tailandia, es administrada por el Departamento de Correcciones y operada diariamente por reclusos. Uno de ellos, Tup, aprendió a preparar café tras ser trasladado a una prisión abierta. Prepara café antes de regresar a prisión, con planes de iniciar un negocio de café al ser liberado en 20 días.
El programa tiene como objetivo reducir el estigma que enfrentan los presos y promover la rehabilitación en lugar del mero castigo, siguiendo marcos como las Estrategias Modelo de Kioto adoptadas por los Estados Miembros de la ONU en diciembre de 2025. Estas estrategias hacen hincapié en abordar las causas profundas del delito, como la pobreza, la falta de educación y la exclusión social.
Thitiphan Manuchantrarut, director de un centro penitenciario en el noreste de Tailandia, señaló que las dificultades económicas suelen llevar a las personas al narcotráfico y al encarcelamiento. Sugirió que la adquisición temprana de habilidades impartidas en prisión podría prevenir la participación inicial en actividades delictivas. Si bien la reincidencia sigue siendo una preocupación, brindar oportunidades laborales fuera de los entornos de origen podría disminuirla.
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito colabora con las autoridades tailandesas para apoyar programas de rehabilitación y mejorar la gestión y las condiciones penitenciarias. Entre las mejoras se incluye la instalación de un sistema de purificación de agua en las cárceles, donde anteriormente los reclusos tenían que pagar por el agua potable, lo que refleja los esfuerzos por mejorar la vida diaria de las personas privadas de libertad.