Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.
Los investigadores examinaron cómo los entornos familiares impredecibles, como las rutinas irregulares o los cambios de humor de los padres, contribuyen a los riesgos para la salud mental infantil, complementando la evaluación tradicional de la adversidad centrada en eventos traumáticos como el abuso o la negligencia.
Un equipo financiado por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés), dirigido por la Dra. Tallie Z. Baram y la Dra. Laura Glynn, desarrolló y probó cinco medidas de imprevisibilidad junto con las pruebas de detección de adversidades actuales en aproximadamente 30.000 niños de 19 clínicas de atención primaria pediátrica en el condado de Orange, California.
El estudio, publicado en Nature Mental Health el 21 de julio de 2026, halló que las medidas de imprevisibilidad se correlacionaban con los resultados de salud mental de forma similar a las pruebas de evaluación de adversidad tradicionales. Los niños con puntuaciones altas de imprevisibilidad tenían 12 veces más probabilidades de sufrir depresión que aquellos con puntuaciones de cero, en comparación con un riesgo 8 veces mayor con las pruebas de evaluación tradicionales.
La combinación de puntuaciones de imprevisibilidad y adversidad tradicionales mejoró la detección de depresión, ansiedad, problemas de comportamiento, trastornos del sueño y síntomas físicos como dolores de cabeza y dolor abdominal.
Estos hallazgos sugieren que incluir la evaluación de la imprevisibilidad podría permitir una identificación e intervención más tempranas para los niños en riesgo de padecer problemas de salud mental, mejorando así el seguimiento y el apoyo a las familias afectadas.
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