Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

Un consorcio de investigación financiado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) ha creado el primer atlas a gran escala de células senescentes: células que dejan de dividirse pero permanecen activas en el organismo. Estas células se acumulan con la edad y están implicadas en muchas enfermedades relacionadas con el envejecimiento, lo que impulsa los esfuerzos por comprender mejor su papel en la salud y la enfermedad.

Las células senescentes pueden favorecer la cicatrización de heridas y prevenir el crecimiento de tumores en tejidos sanos, y normalmente son eliminadas por el sistema inmunitario. Sin embargo, a medida que la función inmunitaria disminuye con la edad, estas células se acumulan y liberan señales dañinas que pueden contribuir a enfermedades crónicas y otras afecciones asociadas al envejecimiento.

Para abordar la dificultad de estudiar estas células raras y diversas, el Fondo Común de los NIH lanzó en 2021 el programa Red de Senescencia Celular (SenNet) para identificar y caracterizar las células senescentes en todo el cuerpo humano. El consorcio ha publicado una serie de artículos que presentan los "senotipos", un nuevo sistema de clasificación que agrupa las células senescentes según su ubicación y las condiciones del entorno, y que permite mapear su distribución y características únicas.

Nicole Kleinstreuer, Ph.D., subdirectora de Coordinación de Programas, Planificación e Iniciativas Estratégicas de los NIH, señaló que el mapeo de senotipos permitirá comprender mejor las células senescentes y respaldar el desarrollo de terapias dirigidas. Dichos tratamientos podrían eliminar selectivamente las células senescentes dañinas, preservando al mismo tiempo las beneficiosas para el organismo.