Nota: Informe de una sola fuente; pendiente de corroboración.

En 2024, Estados Unidos registró 649 muertes maternas, con una tasa de mortalidad materna de 17,9 por cada 100.000 nacidos vivos, superior a la de otros países similares.

Más de 5,5 millones de mujeres viven en zonas sin acceso a servicios de maternidad, donde ningún hospital ni centro de partos ofrece atención obstétrica y no hay obstetras disponibles. Se prevé que este problema empeore a medida que los hospitales cierren o reduzcan sus servicios obstétricos, especialmente en las zonas rurales.

Se ha informado que las tasas de mortalidad materna en las zonas rurales son hasta un 65 % más altas que en las zonas urbanas, lo que refleja las disparidades en las condiciones de salud y el acceso a la atención médica. Factores como la edad y las enfermedades preexistentes también contribuyen, pero las barreras geográficas y de calidad son significativas.

Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) hacen hincapié en la importancia de involucrar a los miembros de la comunidad y a las organizaciones, incluidas las redes de apoyo social como los padres y la familia extensa, en el proceso de investigación. Esta participación busca mejorar la relevancia y la eficacia de la investigación en la prevención de muertes maternas y resultados adversos.

Sin embargo, las organizaciones comunitarias se enfrentan a dificultades para participar plenamente en la investigación biomédica debido a la infraestructura limitada y al desconocimiento de la financiación de la investigación, lo que obstaculiza su liderazgo o su papel de colaboración en la investigación sobre salud materna.